UN VIAJE A NUESTRAS RAÍCES...
Una soleada mañana de mayo de 1997, nuestra clase, 5º año B, inició un viaje cuyo destino era el pasado. Un pasado donde habíamos depositado enormes expectativas, ya que a través de nuestras capacidades de observación, reflexión e imaginación, esperábamos encontrar los cimientos, las bases de nuestra vida actual.
El lugar elegido para esta experiencia fue la Ciudad de Colonia del Sacramento, sitio que ha sido declarado en el pasado reciente "Patrimonio Histórico de la Humanidad".
Esta primera población de la margen izquierda del Río de la Plata, fundada en 1680 por los portugueses, alternó su dominio con las fuerzas españolas en un conflicto que duró casi 100 años.
Sus calles, sus casas, sus rincones nos cuentan de ambas culturas que se mezclan y entremezclan por doquier...


NUESTRAS RAÍCES PORTUGUESAS

Los portugueses fueron los fundadores de Colonia, sus asientos en dichas tierras dejaron características muy particulares en las formas de sus viviendas y demás construcciones.

Sus techos eran bajos, con 2 a 6 aguas y con desagües intermedios entre las aguas, que cuando llovía, el líquido era vertido hacia la calle y luego se deslizaba hacia el Río de la Plata. Estos techos inclinados estaban cubiertos de tejas, que en ese momento se llamaban "piernas de negro", por la forma curiosa en que se construían. Los esclavos se ponían el barro sobre sus piernas que luego se secaba y quedaba un molde curvado.

Las paredes interiores no llegaban al techo, se hacían con un barro de tierra especial que se llamaba "argamasa". Con ella se rellenaban los armazones de madera de pino, estas paredes podían tener piedras a la vista.

Las puertas y ventanas se hacían con "dintel", un tablón de madera en la parte superior para sostener el material con que se construía la pared encima de ellas. Las ventanas eran pequeñas y con rejas rectas. Las casas portuguesas tenían patios exteriores, generalmente hacia el fondo.

Las calles no tenían veredas y su forma de cuña permitía que los excrementos, como los líquidos, que vertían los vecinos, corrieran por el canal central hasta el Río de la Plata. Estaban revestidas de piedras con forma puntiaguda. Debido a la forma de estas calles, las casas tenían un enorme escalón en la puerta exterior, para evitar que entrara el agua en caso de lluvia fuerte.

En aquella época no había determinados elementos que hoy nos parecería increíble no tenerlos, por ejemplo lavatorios y cocina. El lavatorio se suplía con una palangana que se llamaba "aguamanil" y las comidas se realizaban sobre el fuego, que era la única fuente de energía que había. Para suplir la heladera, se colgaba un estante cerca de la ventana, para que se conservaran los alimentos y para que no llegaran los ratones con facilidad hasta la comida. Usaban morteros para moler el trigo.

Las camas tenían cuatro postes y sobre los mismos un techo. Ponían sus ropas en grandes arcones, pues no tenían roperos.

El gobernador era un hombre público y todo lo hacía en público, menos cuando se retiraba a sus habitaciones a dormir.

Autores: ANDREA CATALÁ
         NICOLÁS MENÉNDEZ
         CECILIA RODRÍGUEZ
         IGNACIO RIVA
Edad: 10-11 años
Clase: 5to. Año B (1997)
Colegio Nacional José Pedro Varela

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NUESTRAS RAÍCES ESPAÑOLAS

Para averiguar algo más sobre nuestras raíces españolas, viajamos a Colonia del Sacramento.

Ya ahí, fuimos recopilando datos, como la manera en que construían sus calles y sus viviendas.

Las calles españolas tenían veredas, las calzadas eran de piedras y los desagües estaban junto a la vereda, su forma era cóncava, exactamente al revés que las portuguesas.

Las casas tenían un patio interior, hacia el que daban todas las habitaciones de la misma. Las puertas y ventanas eran grandes y a diferencia de los portugueses que empleaban dinteles, se hacían con forma de arco. Sus techos eran de azotea.

El piso era de ladrillo ceramizado y las paredes eran de pedacitos de piedras unidas con una especie de barro, llamado adobe o argamasa. Las rejas de las ventanas españolas tenían formas de arabescos y muchos dibujos.

En el patio central construían aljibes, para abastecerse de agua aprovechando la lluvia.

El Gobernador vivía una vida muy pública, donde el único lugar privado era su dormitorio. Junto a la cama tenía una especie de pelela llamada bacinilla donde hacían sus necesidades, porque no tenían baños. En el comedor de la casa, tenían una especie de pileta, llamada aguamanil, donde lavaban sus manos.

En la cocina había una rejilla de caña donde conservaban los alimentos.

La pileta tenía un agujero que se tapaba con un tapón y si se sacaba, el agua se iba para afuera por un hueco que atravesaba la pared.

Autores: GERMÁN DE AGOSTO
         MATHÍAS MAIO
         LEANDRO GONZÁLEZ
         GABRIEL OTERO
Edad: 10-11 años
Clase: 5to. Año B (1997)
Colegio Nacional José Pedro Varela

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"CALLE DE LOS SUSPIROS"

DESCRIPCIÓN
La calle es empedrada y desnivelada al estilo "portugués", sin veredas.

Sus casas, adornadas con flores, rejas y colores, tienen en su mayoría techos inclinados.  Las puertas son chicas, con un alto escalón y dinteles en la parte superior. Las ventanas también son chicas y sin rejas. Las casas no tienen patios interiores, ni en los frentes. Los techos son de 2 o 4 aguas, algunas también tienen azoteas (terrazas).

La calle es muy angosta y pavimentada con piedras de cuña.
Mientras caminábamos por ella nos sentíamos más cerca del pasado. Antiguamente, se llamaba Ansina.

LEYENDAS SOBRE SU ACTUAL NOMBRE

1) Se pensaba que en esta calle paraban prostitutas y que al pasar los soldados, las piropeaban y suspiraban por ellas.

2) Se creyó que en una noche de plata, estaba una enamorada esperando a su prometido, pero ocurrió una desgracia. La mano de un embozado hundió en el pecho enamorado, la frialdad de una daga. Un grito murió en el silencio y un oscuro borbotón deslustró el ópalo del empedrado.
Un fantasma nació en la ignorancia popular.

3) Se decía que antes los militares llevaban a los condenados a muerte hasta la calle de los "Suspiros", para que cuando subiera la marea se ahogaran en ella.

Autores: IGNACIO ESPONDA
         MAURICIO CHURI
         FERNANDA CORREA
         NATALIA GONZÁLEZ
Edad: 10-11 años
Clase: 5to. Año B (1997)
Colegio Nacional José Pedro Varela

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VIVENCIAS E IMPRESIONES DE UN VIAJE
POR EL TÚNEL DEL TIEMPO



Aprovechando una de las capacidades más destacadas que poseemos los seres humanos, la imaginación, vivimos una experiencia increíble en nuestro pasado, empleándola como puente entre éste y el presente. Estas son algunas expresiones vertidas por los alumnos referentes a dicha experiencia.

"El segundo día de nuestro viaje cayó sábado y de noche, luego de cenar, fuimos a la ciudadela. Entramos por la puerta de campo jugando a que era la entrada de un túnel del tiempo, que nos llevaba a la época de la Colonia. Cuando entrábamos todo cambiaba, nuestra ropa, nuestra voz, los autos se convertían en carretas, las motos en caballos, las linternas eran mosquetas, etc..."

"Algunos grupos eran españoles, otros portugueses y otros indígenas. Yo pertenecía a un grupo portugués y era el gobernador. Allí, en la casa del gobernador, firmamos un Tratado de Paz por siempre y luego hicimos un brindis..."

"Luego de firmar el tratado de paz, el gobernador nos invitó a tomar unas copas, pero nosotros no quisimos porque estábamos de servicio. Pero el Coronel nos autorizó y aceptamos brindar..."

"Fue muy divertido y muy lindo, porque cuando entramos ya me sentía de aquella época, (me sentía indígena de verdad), no sé, me sentía inspirado y con fuerza para estar en aquella época tan antigua, por los años 1770 u 80. Yo estaba contento, pero también presionado, porque con mis compañeros hacíamos burradas, en vez de hacer como que no pasaba nada, salíamos corriendo o cuando teníamos que espiar, nos quedábamos quietos y se nos escapaba la risa..."

"Al principio, fue un poco difícil imaginarnos que estábamos en la época de las batallas por la Colonia. Pero después de lograrlo, sentí que era un español y cada vez que veía al otro grupo me daban escalofríos por todo el cuerpo..."

"En esos momentos tuve varios presentimientos. Uno era que me espiaban y me perseguían por detrás, otro que podían dispararme desde algún lugar y otro era que en cualquier momento se abriría una ventana y sentiría: ¡agua va!, y yo quedaría empapado..."

"Nosotros debíamos averiguar qué eran los demás equipos por su forma de actuar. Por ejemplo, había un grupo que cuando nosotros nos acercábamos, ellos se alejaban, tenían costumbres diferentes y no nos respondían cuando les hablábamos, entonces descubrimos que eran indígenas y los dejamos irse. Pero si nos encontrábamos con portugueses le hacíamos la guerra jugándole el juego de "piedra, papel o tijera"..."

"Ya eran aproximadamente las, las... no sé, porque cuando hicimos trato con los portugueses, yo no tenía cosas para hacer trueque y les tuve que dar mi reloj..."

"Teníamos 15 minutos para entrar, vivir nuestra aventura y salir, pues luego se cerraba el túnel para siempre. Junto a la puerta había una mujer que contabilizaba los minutos o segundos que faltaban para que se cerrase..."

"Cuando pasaba el reloj por al lado mío me temblaban los pies. Justo cuando faltaban unos segundos para que se cerrara el túnel, la espada me desató los cordones y como venía corriendo se me salió un zapato y tuve que cruzar la puerta descalzo, con el zapato en la mano, porque sentía que si no cruzaba antes de terminarse el tiempo, me quedaría en el pasado para siempre..."

"La verdad, este juego estuvo notable. Al final, me sentí orgulloso de mí mismo, por esta gran experiencia..."

"Fue muy lindo, porque después de todo, no siempre se puede imaginar en el mismo lugar de los hechos..."

Edad: 10-11 años
Clase: 5to. Año B (1997)
Maestra: Jeanette Rodao
Colegio Nacional José Pedro Varela

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Página  mantenida por Lely Núñez Coronel
Actualizada el 2 de enero de 1998.
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