Autor: Ana
Lazaro <88146@delfin.america.edu.pe>
Fecha: 2 de
agosto de 1996
Organización:
COLEGIO AMERICA - Callao Peru
Clase: M9 grado o tercero de seccundaria
Nuestros Orígenes
La presencia del hombre en el Perú es relativamente reciente
Las investigaciones efectuadas permiten sostener que hace 25 mil años
el Perú era un territorio totalmente despoblado. Sus primeros habitantes
debieron ser nómades que provenientes de las selvas ecuatoriales
o amazónicas llegaron a nuestro país en busca de alimento.Los
primeros pobladores carecían de toda organización social
y política, no tenían otra motivación que no fuera
la recolección de frutos, plantas silvestres, además la caza
y la pesca.Se albergaron en las cuevas que encontraban a su paso. Es probable
que a lo largo de milenios no tubieran otras preocupaciones que las que
impone el instinto.
Muy lenta debió ser la evolución y enriquecimiento de
su lenguaje. Igualmente escasos debieron ser los elementos culturales de
estos primeros habitantes de lo que hoy es el territorio del Perú;
apenas armas defensivas y ofensivas trabajadas en piedra y maderas pulsantes,
algunos cestos y redes manufacturadas con cortezas, uno que otro instrumento
de caza y el conocimiento del fuego.
Se puede decir que el hombre peruano nada aprendió de otros
a lo largo de milenios, creó y perfeccionó todos los elementos
culturales con los que asombró a la humanidad al comienzo del siglo
XVI.
La cultura Nasca
Nasca es hoy una población del departamento de Ica, que ha dado nombre a una de las más esplendorosas expresiones artesanales del antiguo Perú. Su cerámica, fácilmente identificable por su despliege de colores brillantes, es universalmente reconocida como una de las más artísticas de la religión andina. En base a ella se reconstruye parte del mundo espiritual de los antiguos incas.
1-Dispersión
La cultura Nasca se desarrolló en el área comprendida
por los valles de Chincha, Pisco, Ica, Río Grande (Nasca) y Acari.
Sus antecedentes remotos se encuentran en fases tempranas de Paracas-Ocucaje,
conforme lo demuestra la seriación minuciosa establecida para la
cerámica sureña por Rowe-Dawson-Menzel, en 1964. La fase
inicial de la cerámica Nasca, de los primeros siglos de la era cristiana,
corresponde a tipos que tipológicamente van engranados a Ocucaje
10. En sus finales, siglos Vll-lX, encontramos que la cerámica Nasca
irradia a la sierra, zona de Ayacucho donde poco después recibiría
el impacto del estilo Tiahuanaco del Altiplano,originándose de este
modo el estilo llamado "Huari", que luego se hará presente en el
área de la cultura Nasca misma imponiéndose sobre el estilo
Nasca tardío Altipresente.
La etapa final de la cerámica Nasca presente en Ayacucho, fue
calificada por Tello de Chanca; la situó como originaria de la Sierra,
como temprana, y estimó que había dado origen a la cultura
Nasca. Evidentemente, nada parece vincular la cultura "Chanca" de Tello
a la etnia
Chanca, puesto que la última aflora después de la decadencia
de Tiahuanaco-Huari y fue adsorbida por el imperio Inca en el siglo XV.
El término Rukana (Tello) ha caído en decuso; se considera
que representa una fase muy tardía de Nasca Tiahuanacoide, y en
parte acaso una expresión que podría ser asimilada al estilo
Inca temprano, que surge después de Huari-Tiahuanaco.
2- Fases de la cerámica Nasca.
La cerámica Nasca fue descubierta durante las excavaciones realizadas por Uhle en Ocucaje, en 1901; algunas colecciones de Europa poseían piezas Nasca con anteoridad a los hallazgos hechos por Uhle pero no se conocía aún su procedencia exacta. Uhle no solo descubrió, en 1921, 25 tumbas de la cultura Nasca; el análisis del material lo condujo a situar correctamente a la cultura Nasca en las secuencias del proceso arqueológico peruano.La calificó de proto-Nasca y al lado de su proto-Chimu (Mochica) y proto-Lima, consideró que estas tres culturas habían florecido antes de la expansión panperuana de Tiahuanaco-Huari había florecido antes de la expansión panperuana de Tiahuanaco-Huari.
Desde el primer informe de Uhle, en 1906 varios especialistas han realizado estudios sobre la cerámica y tejidos de Nasca especialmente desde un punto de vista tipológico, con miras a establecer fases: el propio Uhle, luego Gayton y Kroeber, y Strong, Monneill con sus publicaciones sobre los tejidos y los recientes de Rowe-Dawson-Menzel.
Todos estos estudios considerados clásicos en la materia, han arrojado luz sobre las diversas fases por las que atravesó la cultura Nasca, reflejada en su cerámica.
Uhle consideraba dos grandes fases en su Proto-Nasca denominación
reducida hoy a estilo o cultura Nasca. La primera fase según Uhle,
estaba caracterizada por el tipo de cerámica cuyas figuras pintadas
aparecían realistas esquemáticas; la segunda incluía
dibujos muy estilizados que ocupaban todo el espacio disponible en las
paredes exteriores -y en casos aun interiores- de los cerámicos
J/H Rowe ha llamado a estas dos grandes modalidades advertidas por Uhle:
Nasca Monumental y Nasca Prorifero. Después de analizar los estudios
de Uhle y los de Gayton y Yakovleff, Rowe llega a la conclusión
de que los mencionados autores estaban en lo correcto al haber determinado
que " Nasca