La Isla Perdida
Por Laura Lopez /Itza Arauz
Edad 12
Erase una vez dos preciosas y encantadoras jovencitas llamadas Margarita y
Juanita que viajaban en un bote chico. Una fría y oscura noche, ni una
estrella se veía en el cielo y de pronto un relámpago alumbró el cielo,
presagio de una terrible tormenta. Había vientos hasta de 200 millas por
hora. Los fuertes vientos levantaban inmenzas olas que azotaban la chica
embarcación y amenazaba con voltearla y de repente una enorme ola golpea
contra la proa del barco y lo voltea. Las jovencitas cayeron al agua y
se agararon al barco que estaba volteado. Allí permanecieron durante varias
horas hasta el amanecer. Miernras tanto los padres de las jovencitas estaban
sumamente preocupados y dieron anuncio al grupo de rescate.
Con el primer rayo del sol divisaron una gran isla enfrente de ellas hacia
la cual nadaron y pudieron llegar a la playa. Después de mucho tiempo
tiradas en la arena sintieron mucha sed y hambre por lo que se levantaron y
se internaron en la isla en busca de agua y comida.
Por muchos días permanecieron así comiendo frutas y bebiendo agua de las
quebradas y riachuelos. Dormían debajo de los árboles y todos los días al
salir el sol corrían a la playa para ver si algún bote había venido a
rescatarlas. Si veían pasar barcos a mucha distancia de la isla ellas
gritaban y hacían gestos pidiendo auxilio. Pero los barcos no podían verlas.
Después de varias semanas, al fin un día divisaron un barco que se
aproximaba a la isla. Al desembarcar los tripulantes del barco y llegar
a la isla se llevaron una gran sorpresa. Eran los padres de las
jovencitas que junto a los guardacosta habían venido a rescatarla.
Se abrazaron, besaron y se arrodillaron y dieron gracias a Dios por
haberlas encontrados sanas y salvas. Regresaron a sus casas y contaron
a todas sus amiguitas de la escuela y vecindario de la gran aventura
que habían tenido.
fin