Había una vez una joven llamada Guadalupe. Iba a un
colegio llamado "La Salle" y estaba en séptimo grado. Allí
tenía muchos compañeros. Ultimamente aparte de estar con
sus amigas:Magdalena,Stella,Sofía; había estado con otros
compañeros, que ahora eran más como amigos:Antonio y Javier,
a los cuales ella les hablabla los años pero no eran tan
apegados como ahora lo eran.
A ella le encantaba el fútbol, era portera del equipo
del colegio. Ella no dejaba pasar ninguna bola por la red y
así siguió jugando fútbol mientras crecía. La f.i.f.
ha había creado una liga de fútbol de mujeres a la cual
ella y sus amigas pertenecían. Cada juego que iban era juego
que ganaban. Su entrenador era joven, tenía casi la misma
edad que ella. El era cariñoso y comprensivo. De sus amigas
antiguas las únicas que jugaban con ella en su equipo eran
Sofía, Magdalena y Stella. Gema había quedado en su equipo al
comenzar, pero, después la cambiaron.
El día del juego final se encontró que iba a jugar
contra el equipo de su amiga, pero no la dio mucha
importancia. Su equipo era el preferido. El juego iba
empatado y sólo faltaban unos segundos. De pronto Gema
llevaba la pelota y la pateó lo más duro que pudo. Magdalena
rozó con la llema de los
dedos la pelota, pero, como iba con tanta fuerza no la pudo
detener. La pelota pasó la raya y sonó el pito. Se había
acabado el juego, el otro equipo se iba a jugar a otro país
y ellas no.
Varios años después, Guadalupe se dirigió a una cancha de
fútbol cercana a su casa. Allí se encontró a sus antiguas
amigas jugando el juego de sus vidas. Luego, ella y sus
amigas se dirigieron a un lugar donde había recuerdos de la
antigua liga de mujeres, puesto que esta ya no se jugaba.
En ese lugar se encontroó a Gema, y empezaron a llorar de
emoción y fueron felices para siempre.
Fin