| La expresión
artística a través del dibujo: Alebrijes en computadora y algo más..."(1)
Araceli Sánchez Soto Introducción
El arte es considerado como una actividad plenamente humana, como una
manifestación cultural en la que los hombres expresan y comunican
a través de distintos medios y formas su riqueza interior, es un espacio
en el que la sensibilidad es el elemento imprescindible para el encuentro
consigo mismo y con los demás.
El dibujo resulta ser uno de los recursos más empleados por los
niños para expresarse; a través de él plasman lo mismo
sus fantasías que sus miedos, la forma en que perciben el mundo y
a sí mismos dentro de él; es una forma en la que no es necesario
profundizar en lo que se quiere decir, a menos que exista un adulto a quién
le interese lo realizado por el niño y decida interrogar a éste
para conocer o profundizar en el significado. Este último puede tener
connotaciones distintas, ello depende de las condiciones o el contexto en
el que se realice el dibujo así como de la situación personal
de quién lo hace. En este capítulo, el análisis de algunos de los dibujos realizados por los niños será dividido en dos partes. En la primera de ellas el análisis estará enfocado en el aspecto artístico, para ello se hará referencia a producciones que formaron parte de un proyecto desarrollado en Kidlink: "Nuestra versión de los alebrijes", criaturas diseñadas en computadora a partir de la imaginación de los niños y de la combinación de varios animales. En la segunda parte y bajo un enfoque proyectivo, se presentarán dibujos que surgieron en actividades libres, no relacionadas con Kidlink; estas producciones han sido denominadas en su conjunto "Dibujos para leer y escuchar: historias de vida de niños de la calle", todos ellas son manifestación de sus sentimientos y aspectos de su vida que quizá no hubiera sido posible conocer de otra forma. El dibujo infantil La ejecución de los dibujos realizados por los niños depende de múltiples influencias, algunas de ellas son necesarias para su evolución, pero otras pueden perjudicarlo.
Entre estas influencias destaca las condiciones que rodean la creación
de los dibujos. Ésta puede provenir directamente del niño,
él es quien toma la iniciativa para dibujar y quien decide qué
y cómo lo va a hacer. Su intención es "comunicar" algo aunque
no sea consciente de ello, a través de su dibujo puede decirnos si
está triste o alegre, a veces nos dará alguna indicación
verbal con respecto a lo que está haciendo ("estos son los ojos de
la nube"), lo que nos lleva a pensar que el dibujo representa un medio a
través del cual dialoga consigo mismo, con su mundo interior. Si bien en ambos casos es factible que el niño trace sus figuras libre y espontáneamente, también es cierto que esto puede ser reemplazado por la copia de modelos o formas consideradas como fiel representación de los objetos. Aquí, como en la escritura, no hay una libertad para que el niño dibuje lo que quiera y exprese la representación de las cosas como las ve. Esa libertad y expresión creativa que le pertenecen al niño en sus inicios dentro de la actividad gráfica, se ven coartadas cuando tiene que ajustarse a ciertas formas, a lo que le han enseñado que "así se debe hacer". Incluso la misma actividad de la copia de modelos se ve frustrada cuando el niño confronta su producción con el original, pues se da cuenta que no son del todo iguales. Es cierto que la libertad de expresión es más común entre los niños pequeños, sin embargo ésta puede extenderse a los más grandes, siempre y cuando el entorno sea propicio y procure el material necesario para que el niño se exprese como sólo él puede y sabe hacerlo. Limitar y atrapar lo que del ingenio, de la mano y los colores puede surgir, es el error más grande que podemos cometer con niños que han estado en situación de calle. Con ellos tratamos más bien de "liberar" aquello que está en su imaginación y que expresa lo que son, lo que sienten. Se retoma la realidad no para que los chicos hagan copias perfectas de ésta, sino más bien, para que jueguen con ella, para que la transformen y creen algo nuevo, como sucedió con los alebrijes o bien, para que esa realidad en la que han estado inmersos, sea "contada" por ellos mismos a través de imágenes. De esta manera el acto de dibujar es considerado en este espacio ante todo, como un acto de libertad.
I."Nuestra versión de los alebrijes...en computadora" Kidlink se caracteriza no sólo por lograr una comunicación entre jóvenes de distintos países a través de la escritura o conversaciones en tiempo real, también lo hace a través del dibujo, considerado éste como un puente que nos permite traspasar las fronteras sin importar el idioma o el color de la piel. Sin embargo, en la mayoría de los proyectos el dibujo aparece como "ilustración de", es decir, surge a partir de lo que se escribe; en otros casos se hacen producciones vinculadas a un momento especial, por ejemplo, la elaboración de tarjetas para alguna celebración. En el proyecto de los alebrijes el dibujo jugó el papel central, no sólo como manifestación de una producción artística libre, sino también, como el "duende" o "pretexto" que dio lugar a la aparición de la palabra escrita y al conocimiento de algunas características de los animales. El vínculo entre ambas formas de expresión, qué hay detrás de estas producciones artísticas, así como la metodología de trabajo empleada en el desarrollo del presente proyecto, se presentan a continuación:
Características del proyecto: objetivo y descripción El proyecto surge a partir de una actividad llamada "Bichonario", en la que se propone la unión de dos nombres, ya sea de animales o de un animal y una cosa para inventar un nuevo sere. El nombre de "alebrijes" se retoma de la artesanía inventada por Don Pedro Linares, de esas figuras fantásticas hechas de papel maché o madera, con colores brillantes, cuernos, alas, escamas y que son producto de las revelaciones de su creador durante una enfermedad. La similitud entre lo hecho por los niños y estas figuras fue lo que hizo nombrar al proyecto "Nuestra versión de los alebrijes", porque así como los artesanos utilizan la papelería de cartón o madera, pinceles y colores para realizar sus creaciones, nosotras usamos la computadora, nuestra principal herramienta de trabajo para que los niños hicieran pleno uso de su creatividad sin más consigna que la de inventar un animal a partir de la unión de otros y de su imaginación. En la actividad original se propone la unión de los nombres de los animales para dar origen a la descripción del nuevo ser y realizar posteriormente un dibujo del mismo. En el proyecto desarrollado por nosotras hubo niños que hicieron esto para empezar a crear sus figuras, otros en cambio, mezclaron primero los animales y después pensaron en el nombre que le pondrían. Aquí la escritura apareció como un medio que permitió a los niños informar a los demás lo que querían que supieran acerca de sus figuras: su nombre, alimentación, comportamiento, condiciones de vida y por qué no, hasta gustos. Si bien las descripciones tuvieron como base lo real, el producto de sus invenciones fue un ser ficticio. Fue una forma de jugar con la palabra, enredar nombres reales y utilizarla como expresión de lo que sólo podemos encontrar en la fantasía.
Metodología de trabajo Para el desarrollo del proyecto empleamos un paquete gráfico llamado "Animator", en él los niños no sólo tuvieron la posibilidad de dibujar y escribir lo relacionado con sus producciones, sino también de darles movimiento. Obtener un alebrije en la computadora fue el resultado de tres etapas: a) Presentación y consulta bibliográfica Para introducir el proyecto dimos una breve explicación de lo que son los alebrijes, resaltando sus características: combinación de partes de distintos animales y otros detalles producto de la imaginación; al mismo tiempo mostramos una revista para que los niños pudieran ver cómo son. Dijimos que si bien no era posible que nosotros hiciéramos una figura de cartón o madera, sí podíamos inventar algunas en la computadora. Como ejemplo y para que tuvieran una idea de lo que podían hacer, mostramos una figura hecha por nosotras. Este animal fue llamado "avegráfilo", en él se combinó el cuerpo de una avestruz con la cabeza de una jirafa y las patas de un cocodrilo. A la figura también agregamos un pequeño texto de manera que el nuevo animal tuviera una descripción más detallada:
Para que los niños empezaran a hacer sus alebrijes les presentamos varios libros de animales, entre ellos se encontraban los que viven en la tierra y en el mar, de ellos podrían retomar algunas partes y también inventar otras. b) El "nacimiento" de los alebrijes Después de que cada uno de los niños encontró los animales que llamaron su atención, empezaron a decidir las partes que usarían de cada uno de ellos para dibujar el nuevo animal. Algunos de ellos hicieron un boceto en papel que después calcaron en una mica transparente, esto facilitó su realización en la computadora; otros lo dibujaron directamente en ella. Con las herramientas del paquete dieron vida a sus creaciones a través del color, dibujando una escenografía o haciendo una animación. En este último caso las producciones requirieron más atención y ayuda de nuestra parte. La complejidad en la animación de un dibujo depende del interés del niño en el tema, por lo que su realización implica tiempo y cuidar los movimientos de los objetos en cada una de las escenas. Al mismo tiempo es necesario alentar al niño para que continúe con su trabajo, éste regularmente se lleva más de una sesión por lo que aveces le resulta un tanto tedioso estar enfocado en un mismo proyecto, mientras que ve a sus compañeros hacer cosas diferentes. Sin embargo esto que a veces es considerado como una "pérdida de tiempo", se compensa cuando ve terminada su animación, que al mismo tiempo es admirada por sus compañeros.
Aunque los niños ya habían encontrado el nombre que le
pondrían al animal inventado, ninguno de ellos lo había escrito
en la computadora, así que les sugerimos hacerlo, pues de lo contrario
la gente que viera sus producciones no sabría cómo llamarlas.
Al escribir el nombre de los animales, los niños consideraron que
ya no era necesario describir sus características, pues creyeron que
al leerlos cualquiera podría deducirlas. Entre los alebrijes creados podemos hacer una división de acuerdo con lo que reflejan, así tenemos por un lado los alebrijes que podríamos llamar salvajes, y por otro los no salvajes.
Alebrijes Salvajes Los llamamos así porque los animales elegidos para la creación de las nuevas criaturas tienen el común denominador de ser agresivos. Su hábitat está regido por la ley del más fuerte, sólo sobrevive aquél que es capaz de atacar para defender su territorio. En algunos casos los niños escribieron solos los textos de sus dibujos; con los más pequeños fungimos como secretarias, de manera que ninguno se quedara sin decirnos lo que su alebrije representaba. Entre estos alebrijes tenemos: Rinoalcón
Javier combina el cuerpo de un halcón y la cabeza de un rinoceronte para crear su alebrije. La parte correspondiente al halcón le permite al nuevo animal desplazarse para atacar y defenderse con el cuerno perteneciente al rinoceronte. Es de notar que su descripción concuerda con el dibujo: la cabeza de un rinoceronte pesa más que el cuerpo de un halcón, de ahí que Javier nos diga que "su cabeza es muy grande y muy pesada. Si se agacha se cae de cabeza".
Vampuma
Es el mismo Fernando quien nos describe a este alebrije como salvaje. Él también combina un ave con un felino; con el cuerpo del vampiro esta nueva criatura puede cazar a sus presas volando y las características de puma le permite sujetarlas para que no escapen. Su escrito nos deja ver algunas de sus características: qué come, cómo caza, qué le gusta beber y en dónde vive.
Tigrila
"El tigrila es un animal que vivía en la época de los dinosaurios. Es carnívoro porque come carne. Vive en la selva y en los picos de los montes. Come víboras, pitones y boas. Además de vez en cuando come una vaca. Sus garras son grandes y miden 60 centímetros". (Israel, 10 años)
Israel también combina un felino con un ave; en el dibujo destaca el pico del águila y la longitud de las garras del tigre (60 cm), ambas características le permiten sin duda alguna cazar mejor a sus presas. Israel además de incluir el texto y una escenografía, también hace una animación. Pantigre
Si bien este alebrije posee la parte de un felino agresivo, la otra que corresponde a un panda da a este nuevo animal un carácter menos agresivo; aunque le gusta cazar animales, también come verduras para sobrevivir. Podemos notar que Jonathan retoma y combina las características de los dos animales reales, para mimetizarse de acuerdo a la situación que enfrente. Al vivir en la selva pondrá de manifiesto su carácter agresivo, que le permitirá sobrevivir en el medio; mientras que en el bosque será probablemente más tranquilo. Los niños que han pasado por una situación de calle o que están en ella, suelen comportarse así, por momentos mostrarán ternura y afecto, sobre todo con quienes les inspiran confianza. En otros y ante situaciones que atentan contra su persona, serán agresivos y herméticos.
Alebrijes no salvajes
Llamados así porque a diferencia de los otros, estos alebrijes nos
reflejan las necesidades de afecto de los niños. Estos fueron hechos
por los más pequeños, al leer lo que escribieron acerca de
las características de los animales que inventaron, podemos notar
que ellos dejaron a un lado las descripciones físicas para centrarse
más en la forma de ser del animal. Los alebrijes de esta categoría son: Pinguillena
Tortulibrí
Las producciones de Arturo nos dejan ver la necesidad de afecto maternal, las aves inventadas por él comparten la característica de dirigir su vuelo hacia el hogar, de cuidar y alimentar a los más pequeños, y no sólo a los que podrían ser sus propias crías, sino también a otros. Los niños en la casa-hogar viven una situación similar. Todos son tratados de la misma manera por los educadores de calle, quienes en muchas situaciones asumen el papel de padres, ya sea en trámites escolares o en situaciones de la vida cotidiana como la alimentación y el aseo personal de los niños. También los chicos mayores se hacen responsables del cuidado de los más pequeños, se encargan de estar al tanto de sus tareas o llevarlos a la escuela.
Vacaniño
El alebrije inventado por Jorge tiene una característica muy particular, en él se incluye la cabeza de un ser humano. En el texto él nos da una explicación muy breve de su origen. Quizá este alebrije más que mostrarnos una necesidad afectiva, nos deja ver la pureza de la imaginación y la creatividad; pues comparado con los otros, rompe con el esquema o la consigna de unir dos animales para la nueva creación, reemplazando una de esas partes por la cabeza de un ser humano. c) Intercambio de alebrijes Las producciones fueron enviadas a manera de ejemplo para que niños de otros países se animaran a participar en el proyecto y así establecer un intercambio. Tiempo después obtuvimos las creaciones (sin dibujo) de cuatro niñas uruguayas:
Lo que cuentan los alebrijes Los dibujos de los niños no sólo nos cuentan los colores y las características de animales extraños, provenientes de la imaginación. Las combinaciones de las que provienen los alebrijes no están elegidas al azar, si las vemos con cuidado podremos encontrar en ellas algo más que la unión de dos animales. Las aves quizá nos hablan de esa libertad que los niños tienen cuando están en la calle, misma que es coartada cuando se enfrentan a las autoridades y a los líderes del grupo al que pertenecen. Es aquí donde la imagen de los felinos adquiere sentido, ellos representan la agresividad, la fuerza que necesitan para vivir y sobrevivir en las calles, la manera en que tienen que defenderse de quienes les rodean. Son animales a los que se les teme, pero al mismo tiempo, se les respeta y admira. El "Pantigre" vive donde quiere, como ellos, lo mismo en un parque que en una estación del metro; quiere buscar a su pareja, ellos también necesitan compañía, calor humano que en muchas ocasiones es sustituido por alguna droga. El "Vampuma" es un animal nocturno que vive bajo la tierra, los niños de la calle son más libres durante la noche, salen "de la tierra", de las coladeras para convivir, reír, jugar un rato y olvidar por un momento su situación. Las descripciones de los dibujos de Arturo son más transparentes en el sentido de que sus textos nos dejan ver claramente sus necesidades: la compañía y el cuidado de una madre. Los alebrijes son los animales que nos reflejan la vida misma de quienes los crearon, pero también nos hablan de la creatividad y el arte infantil, ambos resultado de la libre expresión. En cuanto a la creatividad Nuñez menciona que dentro del proceso creativo, lo más importante "es la aparición de un objeto externo que otras personas puedan mirar y palpar", además de estar envestido por las características de ser algo nuevo, que no existe y por lo tanto, se le da vida; "Nuestra versión de los alebrijes" son este objeto, esas figuras y textos hechos en la computadora en los que, ellos como autores y nosotros como espectadores, contemplamos el resultado del juego con las líneas, los colores y las letras. En la elaboración de los alebrijes se rompe con la copia y la enseñanza de modelos, tanto en el plano del dibujo como en lo escrito. Ya en los proyectos anteriores se mencionó que la enseñanza de la escritura está basada en la mayoría de los casos en la copia, en el empleo de las grafías para reproducir el decir de otros y muy rara vez lo que nosotros queremos decir, ya sean opiniones o sentimientos. La imagen y las descripciones de los alebrijes corresponden a seres únicos. Si bien es cierto que para la realización de los dibujos se retomaron modelos (los animales y alebrijes originales) en los que se basaron para la elaboración de los nuevos animales, la influencia de esa copia fue parcial, no sólo por la alteración que sufrieron los dibujos originales al agregarles partes de otros, sino también porque los niños hicieron uso de la libertad para decidir qué partes de ese modelo serían copiadas. Con los textos pasó algo semejante, se apoyaron en las descripciones reales de los animales, pero sin copiar nada. Esta vez los niños actuaron como intérpretes de sus imágenes en el sentido de "traducir" con letras el significado de sus imágenes, esto es, lo que querían que los otros supieran de ellas. La palabra escrita está presente, las grafías esta vez no se refirieron a la realidad que viven, que perciben, más bien fueron la manifestación de una realidad que está en todos pero que sólo unos cuantos saben y se atreven a expresar: la realidad de la fantasía, que no por poseer esta característica es ajena a la imagen que describe, antes bien, le pertenece. Con respecto al arte infantil podemos decir que si bien como adultos reconocemos su existencia, al mismo tiempo el arte en general se ve envuelto en una serie de categorías que hacen que lo creado por los niños pierda valor. Ellos carecen de todos los conceptos que con el paso del tiempo han creado los adultos para considerar a un objeto como obra de arte; quedan fuera de este juego de manipulación que les permite ser libres y espontáneos, reflejando así, la manera de ser de la infancia. Los niños, a diferencia de los adultos, crean arte a partir de los elementos con los que cuentan, lo más inmediato, no buscan qué técnica es la más adecuada, que colores combinan mejor. Si el arte de los niños se califica desde la visión que los adultos tienen al respecto, ésta carece de sentido, no tiene ningún significado, o al menos no propio, porque se juzga a partir de lo establecido y no de lo que hace en sí el niño. No podemos confrontar ambas expresiones porque simplemente están hechas en momentos distintos. El adulto al crear arte tiene que ajustarse a ciertas reglas, sin embargo pintores como Miró, Matisee y Klee, se alejaron del "control" de las formas y las figuras que no les permitían expresar lo que verdaderamente querían, y lo sustituyeron por las cualidades que visten las creaciones infantiles: lo casual, lo espontáneo y la libertad creadora. Las obras de estos artistas, consideradas como "primitivas" o "salvajes" rompen con la imitación de lo real, por ejemplo, Miró pensaba que el arte se hacía más para venderse en salas de exposición, con lo que se dejaba de lado la oportunidad de crear por el placer de expresar lo que se lleva dentro. Incluso el mismo Picasso en la última etapa de su obra, renuncia a una representación con perspectiva a cambio de reducir el lenguaje artístico a la simple abstracción de los dibujos infantiles, dice "Cuando tenía la edad de esos niños, sabía dibujar como Rafael (en cuyos retratos se puede apreciar principalmente, la serena armonía de las formas); pero necesité toda una vida para aprender a dibujar como ellos". Si las producciones de estos genios en la pintura se acercan e incluso son idénticas a las creaciones de los niños, entonces, ¿por qué no considerar estas últimas como arte si tanto niños como adultos poseen el mismo potencial y habilidades para crear? La clave está en valorar las producciones de los niños en sí mismas, por lo que expresan, por lo que quieren manifestar, porque son únicas.
Ahora bien, Matisse dice que "crear es expresar lo que se tiene dentro de
sí", esto es, creamos o producimos algo para transmitir emociones
y sentimientos, de manera que el otro se vista de las mismas sensaciones
que como autores, nos produce contemplar lo creado. Wallon nos dice que si
este placer es compartido, el dibujo o la pintura son considerados una obra
de arte, estos es, si como adultos o incluso otros niños, al ver las
producciones de nuestros niños experimentamos la misma alegría
que reflejan, si ahí reconocemos su capacidad inventiva y la chispa
de la imaginación plasmada, entonces sus dibujos al igual que los
de otros niños, pueden recibir el nombre de arte. De esta manera, los alebrijes producidos por los niños son el resultado de la transformación de la realidad en fantasía; si supiéramos más acerca de sus autores, cada dibujo reflejaría distintas emociones, pero en conjunto podemos apreciar el talento de estos chicos cuando se les proporcionan los elementos necesarios, cuando se les da libertad de expresión. Ninguno es mejor que otro, todos son bellos en sí mismos porque son producto del empeño y la imaginación de cada uno. "Nuestra versión de los alebrijes" representa la ruptura con la copia de una realidad que en muchos de los casos nos es ajena y nos muestra lo que nos pertenece: la magia de la imaginación.
II. "Dibujos para leer y escuchar: historias de vida de niños de la calle" Entre nuestros niños, el empleo del dibujo supera en mucho a la escritura, para ellos resulta más fácil "hablar" a través de trazos y figuras que entretejer letras que apenas si conocen. Si bien la lengua escrita es reemplazada por la imagen, ésta lleva en sí la intención de aquélla: informar, contar algo a los otros, hacernos escuchar. Pensamos que el dibujo no ha sido sólo un medio a través del cual los chicos dejan entrever su capacidad creadora, como se mencionó en el apartado anterior, sino también la exposición de lo que son, de sus problemas, sus emociones, de ahí que podamos decir que algunas de sus producciones tengan un valor proyectivo, aunque no bajo la concepción de Freud, ser un "mecanismo de defensa que consiste en atribuir a otros cualidades o sentimientos que se rechazan o desconocen en uno mismo", sino más bien, como un reflejo de la visión que tiene el niño de sí mismo y del mundo que le rodea; es una proyección referida al hecho de que el autor deja huella de todo aquello que constituye su personalidad. Todos los dibujos de los niños tienen algo que decirnos, saber leer sus producciones requiere del interés y la atención que prestemos no sólo a éstas, sino también y sobre todo a los mismos niños. Pretender encontrar en sus creaciones algo más que habilidades motoras y de percepción para llegar al encuentro del valor informativo, del significado de la imagen que se nos muestra depende de quién y cómo lo ve, es decir, del espectador. Si lo realizado por el niño no adquiere relevancia alguna, su producción pasa inadvertida y se queda como una más entre las muchas que ha realizado, pero si por el contrario, quien la mira tiene un profundo interés, tratará de reconocer, de "leer" lo que el niño quiere decirnos a través de ella, en éste último caso tal vez el dibujo libre sea más expresivo que aquél que se realiza bajo una orden específica, sin embargo y como más adelante veremos, no siempre es así. En nuestro caso, todas las producciones de los niños tienen un significado especial, ante todo porque están hechas por chicos a quienes la libertad de expresión les ha sido negada y sabemos cuan difícil es decir y expresar lo que se siente, lo que se es, sea cual sea el medio que se emplee para ello; por eso no sólo apreciamos sus dibujos en sí mismos, sino que también tratamos de conocer su historia y cómo son a través de ellos.
Una imagen dice más que mil palabras"
Los dibujos realizados por los niños nunca son iguales, aún
cuando se especifique el desarrollo de un tema en común, cada uno
tiene su estilo propio, su "manera" de hacer las cosas, por esta razón
cada dibujo nos habla o nos dice cosas diferentes. Saber interpretar esas
imágenes para leer y escuchar lo que nos quieren comunicar, depende
en gran medida del conocimiento y contacto que tengamos con su autor. Los dibujos que se presentan a continuación se eligieron en función de lo que representan, de lo que comunican, todos ellos fueron hechos en momentos diferentes y por niños diferentes. En la "lectura" que hicimos de los mismos pudimos encontrar los siguientes temas:
Las relaciones familiares La figura materna es uno de los temas que sobresale en las producciones de los niños; en algunas de ellas se refleja el tema del abandono, por ejemplo, en el siguiente dibujo realizado por Eduardo (10 años) vemos a dos dinosaurios, uno es el papá y el otro el hijo. Al preguntarle en dónde estaba la mamá dinosaurio nos dijo que los había abandonado.
En otros casos como el de Daniel López (12 años), la necesidad de la mamá aparece en el dibujo de un animal al que se enviste con las cualidades que podrían ser consideradas como "ideales" en una madre. Él dibuja a un pájaro llamado "Aguador", cuando se le preguntó por qué lo hizo, dijo que porque la mamá tenía cuidado con sus crías. Al respecto escribió lo siguiente: "...todos los días va hasta un lago y reposa en el agua hasta que se le empapan sus plumas. Después regresa con sus polluelos y deja que le beban el agua de sus plumas".
Otra relación manifiesta es la que involucra a toda la familia. En la descripción que Daniel Bumas (11 años) hace de un león, nos dice que si sus hijos se le acercan mientras está comiendo, les gruñe. Esto nos refiere a las situaciones que enfrentan los niños de la calle en sus hogares, caracterizados por la desintegración familiar y por la presencia de un padrastro o madrastra. En la mayoría de los casos estas figuras ejercen sobre los chicos la violencia y las exigencias de trabajo para sostener el hogar, razones por las cuales deciden irse a la calle.
Lo que han vivido, los "quereres" y los deseos Las producciones de los chicos también nos hablan de vivencias propias y de lo que quisieran tener. Entre las primeras está el enfrentamiento con la figura llamada "autoridad", dos que destacan son el profesor de escuela y los policías. De la primera podemos decir que para la mayoría de los niños que han estado en situación de calle, la escuela y por ende, el maestro, representan el espacio y el personaje donde la libertad se pierde, donde las ideas se reprimen y todo se limita a "obedecer". Ya en el capítulo referido al tema de "Los Derechos", nuestros chicos expresaron: "Tenemos derecho a un maestro que sea buena onda, que nos enseñe bien, que no sea tan estricto... y que no sea muy regañón". El sentido de estas últimas frases es expresado por Eduardo (10 años) en un cuento animado que no necesita palabras para "leer" lo que nos dice; a través de las distintas escenas o imágenes vemos que un niño, cansado de la rigidez e imposición de su maestro, le avienta un papel arrugado. En la última escena la risa burlona del niño se manifiesta en un globito que emana de él.
En cuanto a la policía, es sabido que mientras los niños permanecen en la calle se enfrentan con esta autoridad, quien en lugar de protegerlos, abusan de su condición de niños, golpeándolos o quitándoles el poco o mucho dinero que tienen. Raúl (14 años) llama a este dibujo "Robolobo", a simple vista podemos ver que se trata de un dibujo que representa algo malo, feo; después de preguntarle quién era ese personaje, nos enteramos que se trataba del judicial que según él "nos golpeaba cuando estabamos en la calle".
Entre las cosas que aparecen como "lo que me gustaría tener" se encuentra la casa. Eduardo (10 años) nos muestra los dibujos de dos casas, una de ellas, la que aparece con pocos detalles, representa aquella en la que vivió antes de irse a la calle. La otra es una casa en la que le gustaría vivir. Ésta ilustra algo más que un espacio físico agradable, es en cierta forma la expresión del derecho a tener un hogar.
Los "deseos" expresados a través de una imagen también son acompañados de texto, este fue el caso de Enrique (13 años); él construye una historia que gira en torno a los deseos que concede una "bota sagrada" a quien la encuentra. Si bien en el texto hay faltas de ortografía, éstas pasan a segundo plano cuando lo importante es rescatar el sentido del mismo. El relato bien podría ser considerado como parte de un cuento de hadas, sin embargo en él no hay dragones que matar ni princesas que rescatar, más bien, hay un niño cuyas vivencias se ocultan bajo un objeto al que se impregna de magia para que los deseos se conviertan en realidad, ya sea que él fuera el poseedor del objeto, o bien, que una tercera persona lo encontrara y "pidiera" por aquellos que viven una situación similar. Visto así y sabiendo que estos niños no han tenido más refugio que la calle, podemos llegar a imaginarnos las condiciones de vida y emociones a las que se han enfrentado.
El diálogo con las imágenes Si bien en el análisis del dibujo infantil existen categoríasen las que éstos pueden ser ubicados de acuerdo con sus características, contenido, color y distribución espacial entre otras, en nuestro caso no podemos decir con certeza en cuál de ellas pueden ser incluidas las producciones de nuestros chicos, pensamos que esta es una labor que compete a profesionales en la materia. Nuestra tarea está enfocada más bien a mostrar los dibujos por el valor que tienen en sí mismos, esto es, por las historias que narran, por lo que cuentan de sus autores, por la forma tan sencilla y a la vez compleja en la que nos muestran lo que somos, lo que vivimos, lo que existe y a lo que muchas veces permanecemos ciegos y sordos. Dar a conocer el producto final y reconocer su valor, requiere dar al niño la confianza para hacer de la computadora el espacio en el que su libertad se recree; confianza que a su vez sea devuelta en una imagen que nos dice "soy, quiero y necesito esto". Una vez establecido ese vínculo se requiere de un intérprete, un interlocutor que dialogue con el dibujo que se nos entrega y a su vez con el autor. El diálogo se establece al momento en que el chico nos muestra lo que ha hecho; "hablamos" con la imagen, la "leemos" a partir de los elementos que nos presenta, viendo cada uno de ellos tratamos de deducir lo que nos quiere decir. Esta lectura es fácil cuando lo dibujado es tan evidente que no necesita palabras, como en el caso del cuento animado por Eduardo o bien, cuando el mismo autor nos proporciona un relato del dibujo, ya sea que las condiciones en las que se realiza el trabajo lo propicie, como en las producciones de Daniel y Arturo, o sea el chico quien tome la iniciativa para hacerlo, tal y como lo hizo Enrique. Pensamos que este diálogo con las imágenes proporciona una información distinta de la que se obtiene a través de las producciones escritas. Decidir lo que se va a plasmar a partir de una búsqueda interior no es una tarea fácil, por eso es que lo producido adquiere gran valor, porque el niño nos está regalando algo de sí sin que se lo hayamos pedido directamente. La producción puede ser considerada más libre en el sentido de que la imagen nos habla de temas a los que quizá su autor nunca va a referirse por escrito o verbalmente, sobre todo aquéllos que implican una relación afectiva. Por ejemplo, Arturo probablemente nunca llegaría a contarnos la necesidad que tenía de su mamá (y que probablemente sigue teniendo) tan abiertamente como lo hizo a través de sus dibujos. En cuanto a la interpretación, en el dibujo infantil no es suficiente una sola producción para entender la realidad de quien lo hace, para ello se requiere de varios fragmentos que al unirse muestren un tema en común; si bien en nuestro caso no contamos con varios dibujos de un mismo niño, sí contamos con varias producciones de varios chicos que han pasado por una situación similar, de ahí que podamos hablar de una "frecuencia generalizada", es decir, conocemos o podemos deducir el significado de sus dibujos no sólo por lo que nos puedan decir al respecto, sino porque al reunirlos, logramos percibir que todos ellos comparten sentimientos de abandono, agresión así como la necesidad de afecto y cariño. Un ejemplo de ello es la relación con la figura materna descrita con anterioridad.
Otro aspecto de la interpretación y al que nos hemos referido
capítulos atrás, tiene que ver con el acto de escribir de quien
actúa como intérprete. Ahora, la magia de este personaje consiste
no sólo en dialogar con la imagen, sino también en traducir
lo que ésta le ha comunicado, es decir pasar de un signo gráfico
a un signo escrito y tratar de reflejar y describir lo más fielmente
posible, lo que el autor nos está diciendo. Si bien la escritura de
las grafías corresponde a quien actuó como intermediario entre
un signo y otro, la idea que expresan es propiedad de quien las dijo; los
comentarios pertenecen en su totalidad a la imagen porque fue el mismo autor
quien nos habló de ella. Como intérpretes esta vez no usamos la palabra escrita para fijar con letras el pensamiento de los niños, sino más bien, para poner al descubierto lo oculto bajo sus imágenes: visiones del mundo externas y propias que sólo se hacen visibles cuando quien las recibe presta su interés para que se hagan escuchar. Es cierto que lo "escrito" en los dibujos no es tan convencional como la escritura, sin embargo la riqueza de lo plasmado en ellos radica precisamente en esto último, en el poder que la imagen nos da para significar en un objeto lo que queremos, con detalles, con colores, para que los espectadores más que tener un sentido común de lo que tienen ante sí, como sucede con las palabras escritas, encuentren los sentimientos y las formas de pensar de quien realiza los trazos. Los dibujos no son convencionales porque no todos entienden lo que hay en ellos. Dos casas dibujadas no serán iguales aunque sean realizadas por el mismo chico. Por ejemplo, Eduardo hizo dos casas que representan cosas distintas, una donde han vivido, la otra, donde les gustaría vivir. En cambio la palabra casa, aislada sin otra que actúe como calificativo, significa lo mismo en cualquier parte: un espacio físico habitable. Interpretar, traducir y dialogar con estas imágenes nos lleva al encuentro de vivencias, emociones y sentimientos encontrados que sólo podemos conocer cuando los protagonistas de estas historias hablan de ellas y nos convidan a su lectura. De esta manera, la imagen tiene una parte ligada con el lenguaje en la medida en que los objetos representados nos comunican "algo", en este caso, algo que va más allá del Taller de Computación en el que se originaron los dibujos aquí presentados. Nos comunican aspectos culturales en el sentido de que los alebrijes nos hablan de un modo de ser específico, de criaturas que al igual que las originales, son producto del arte mexicano y pertenecen a un espacio y a un tiempo que en ningún otro lugar pueden ser encontrados en su máxima expresión. Las producciones a las que denominamos "proyectivas", son una manera de contar en silencio lo existente en las grandes urbes: los niños de la calle, quienes con un arma prestada, en este caso la computadora, enfrentan su mundo y se hacen escuchar, y es que tal vez su presencia sea una abundancia de comunicación inútil y por ello se hace necesario escuchar las palabras de sus imágenes. Los dibujos de los niños no son tan arbitrarios como se cree, es sólo que apreciarlos en su totalidad, "leerlos" y penetrar en su significado se vuelve privilegio de unos cuantos, de aquéllos que están dispuestos a excavar en lo más profundo y cuyo interés los conduce a develar lo que la imagen dice de sí misma y de sus autores. (1) Este capítulo forma parte de mi trabajo de tesis: Araceli Sánchez Kidlink, un espacio para el desarrollo de habilidades cognitivas en niños de la calle a través de Internet. Una experiencia de trabajo en un Taller de Computación. Tesis de Licenciatura (en proceso). Facultad de Filosofía y Letras, Colegio de Pedagogía. (2)Dirección General de Servicios de Cómputo Académico - Universidad Nacional Autónoma de México |
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Traducida por
Lely Núñez Coronel. Actualizada
por Odd de Presno -
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